jueves, 21 de marzo de 2019

Sobre el ciclón Idai

Hola. ¿Cómo están?.

Me están preguntando preocupados por la situación de Mozambique y si está afectada la zona donde yo vivo.

Yo estoy en el norte y esto aconteció en el centro de Mozambique.
Les comparto un poquito de las muchas noticias que nos llegan.
El jueves día 14 por la noche fueron sorprendidos por el fuertísimo ciclón Idai tres países: Mozambique, Zimbabue y Malawi. La más afectada fue Mozambique, pese a que Beira es la segunda ciudad más desarrollada económicamente casi todos los edificios fueron dañados y otros destruidos. Se pueden imaginar las casitas pobres y humildes de la mayoría de la gente construidas de barro y techo de paja. 

La provincia quedó sin electricidad y sin comunicación terrestre pues dos puentes que unen la provincia también quedaron destruidos.

De momento se confirmaron 200 muertos, el presidente habla de unos mil, y puede ser pues hay zonas que aún no han podido llegar. 
La situación es muy dolorosa y preocupante. Han perdido sus cosechas y todas sus cosas. Sin agua potable, sin comida... Y lo peor es que dicen que ahora tienen que abrir dos grandes presas llenas por las fuertes lluvias y eso lleva además de lo que ya están viviendo inundaciones. Después de estas calamidades suelen seguir las epidemias, por los muertos tanto de personas como de animales que irán apareciendo entre el lodo y la falta de agua potable.
Mucho sufrimiento junto, pobrecitos!!!

Que Dios ponga su mano, mueva nuestros corazonas para compartir nuestra bendición con los que ahora se agarran a la vida. Si nosotros somos sensibles y generosos con ellos, ellos podrán descubrir que en medio de toda la desgracia, Dios es bueno con ellos, porque sentirán que a través de nuestras manos, gestos y oración Dios los está socorriendo y amando.

Fuertísimo abrazo y gracias por todo vuestro apoyo y oración
🙏😘🌹

domingo, 17 de marzo de 2019



Hola muy buenas!!!

Hoy quiero compartir con ustedes un poquito la realidad de Cabo Delgado donde tengo la suerte de caminar junto a su buena gente con las dos manos: una recibiendo de ellos mucha sabiduría y otra intentando ser bendición en donde estoy con lo poquito que soy y tengo (ni siempre lo consigo).

Cabo Delgado es una Provincia que está al norte de Mozambique.
Según el censo del 2017 cuenta con 2.333 millones de habitantes. Al mismo tiempo toda esta provincia es una diócesis. Más o menos un 33% de católicos. La mayoría musulmanes pero con muy buena relación y respeto.

Es de las Provincias con mayores recursos naturales de todo Mozambique y también de las más pobres. Me explico:

Tenemos madera buenísima, pero se está terminando porque los chinos se llevan toneladas y toneladas.

Tenemos Grafito, esa piedra que van a utilizar para construir los coches eléctricos y los móviles de última generación. Cada día extraen toneladas que salen del país.

Tenemos oro, rubí... que también salen del país.

Acaban de descubrir el gas y como consecuencia tenemos desde Octubre del 2017 media Provincia en guerra con muchas muertes, gente que ya no puede cultivar sus campos por miedo. Poblados enteros quemados...

¿Qué pasa entonces? ¿Por qué tanta pobreza?

Los recursos naturales regalos de Dios, ¿son una bendición o una maldición?.

Por desgracia se convierten en una maldición por el egoísmo del ser humano. Miran a África como buitres para poder sacarles sus riquezas. No importa que ellos estén muriendo de hambre, o que mueran por no tener un mínimo de medicamentos, que continuemos a ser la provincia con mayor número de desnutrición... No eso no les importa... Es muy triste esta dura realidad... Y aquí está la Iglesia que sin hacer ruido, intentamos ser la voz de los sin voz, darle la mano para que se levanten, para que sepan la gran dignidad que tienen y luchen por ella. No queremos hacer asistencialismo, sino tratarlos como hermanos nuestros que son. Rezamos cada día el Padre Nuestro... ¿De quién?

Danos Señor el gesto y la palabra oportuna frente al hermano solo y desamparado.

Fuerte abrazo unidos en el deseo de hacer un mundo mejor 🙏😘🌹

miércoles, 13 de febrero de 2019

Hola, muy buenas!!. Hoy quiero compartir con vosotros una "linda" experiencia que viví este Domingo y que me dejó el alma esponjada.

Toda esta semana, del día 4 al día 8, pasamos a visitar cada día una comunidad por la tarde. Teníamos junto con ellos la Eucaristía y después dedicado a los enfermos, como preparación para el día mundial del enfermo que, desde la comisión de salud, propusimos celebrarlo el Domingo llevando algún enfermo de cada comunidad para recibir el Sacramento de la santa Unción y al mismo tiempo dar una pequeña catequesis para que vayan perdiendo el miedo a este sacramento. Llegó el Domingo y apenas llegaron enfermos pues la mayoría están sin bautizar. Me habían pedido de la comunidad de Cibaguar poder visitar a un niño que no podía caminar y su madre lo estaba pasando mal, porque el marido la había abandonado. Total que decidimos ir al terminar la misa... Chibaguar es como las imágenes que te pintan de Belén. Zona montañosa, con caminos de cabras y horroroso en tiempo de lluvias, porque todo está lleno de lodo y resbaladizo. Llegamos sudando y casi sin aliento a casa del niñito. Pobrecito tiene una hidrocefalia, la columna fatal, unos 4 añitos... Su madre estaba en una ceremonia de un muerto. Quedamos de hablar con ella para escucharla y ver la mejor forma de poder ayudarla.

Salíamos de su casa y yo muy pendiente en todo momento de donde ponía los pies para no resbalarme y de repente nos encontramos con un grupo de hombres ya adultos, una chica y una señora con sus lindas sonrisas en sus caras diciendo que venían de tomar "cabanga", bebida tradicional y que nos querían invitar. Era broma, venían de misa y nos estaban invitando a visitar a una joven, ellos iban a rezar a su casa. Total que llegamos a su casa entre risas y vimos la joven en mal estado y después de 2 semanas aún con fiebre. Le ví el tratamiento y la receta y les hablé que hoy era mejor volver para el Hospital que la acompañaríamos con un buen médico y quizás hacer el análisis de fiebre tifoidea en la Clínica, que la ayudaríamos económicamente... Total yo me despedí, le dije alguna palabra de ánimo y fuerza y cuando ya me iba, por supuesto nos venía alguien de la comunidad acompañarnos hasta salir de allí, dicen los del grupo: nosotros venimos aquí para rezar por ella. Me quedé de piedra, y con un gozo interior por dentro. Hombres de fe!. Me hizo pensar en nuestra Iglesia de España, que es distinto. ¿Alguna vez vamos a casa de un hermano en la fe para rezar por él y con él?. Aquí podemos no tener muchos católicos pero la gente es creyente.

Gracias Dios por estos mis hermanos que me han dado una gran lección, es muy importante curar el cuerpo pero también manifestar nuestra fe.

Sigo caminando y aprendiendo con este nuestro pueblo tan sufrido y tan amado de Dios.

Fuertísimo abrazo y una semana cargada de bendiciones.🙏😘🌹

Estrella

lunes, 4 de febrero de 2019

Aquí se construirá la Casa de la Providencia

Les mostramos el lugar donde se va a construir el Hogar de la Providencia. Está junto a la parroquia. Tiene unas vistas preciosas frente a la bahía de Pemba, que es la tercera bahía más grande del mundo.



Como dato curioso, las divisiones de los terrenos se hacen plantando una línea de matas de espinos, que van creciendo y marcando el límite entre los vecinos.




viernes, 1 de febrero de 2019

Agustín, el joven con "sarna noruega"







Hola, qué tal?.

Les contaré un poquito lo que pasó con Agustín. Este joven de 16 años que encontramos el día mundial de la lepra y al que su madre ya había desistido de llevarlo a más consultas, después de años con problema de piel. Al decirle que lo podíamos traer al hospital de Pemba, que lo llevaría a un dermatólogo muy bueno Cubano lo agradeció y aceptó sin vacilar.

Me admira profundamente la capacidad tan grande de sufrimiento y aceptación o resistencia al dolor de esta gente.

Yo no aguantaría ni la cuarta parte…

Son de admirar!

Al llegar a la consulta aún me quedé más atónita… Este problema no estaba sólo en la cabeza, manos y pies como ya había visto: ¡Tiene todo el cuerpo!. ¡Dios mío, cómo puede aguantar tanto! Y algo aún peor, ¿cómo se sentiría un chico como él, con 16 años entre los amigos? (si es que alguien se le acerca)…

Total que el médico le diagnosticó: Sarna noruega, una de las más ofensivas. De momento esto, después de hacer este tratamiento quizás tenga más enfermedades de la piel. Que si Dios quiere seguiremos tratando. Le recetó a él y a toda la familia. Pues la madre nos dijo que si dormían con él después tenían mucho picor en la piel.

Otra odisea para conseguir el tratamiento.

Gracias a Dios después de recorrer tres farmacias y volver a consulta para cambiar de receta, pues unos comprimidos no existían en el país. Se volvieron a su casa con todo.

Ya llamé a su hermano y dice que está un poquito mejor. Gracias a Dios!!!

Ojalá podamos ser siempre cauce del gran amor de Dios para ir aliviando el sufrimiento de estos hermanos nuestros, al menos para aquellos que van apareciendo en nuestro camino.


Fte abrazo😘🌹🙏


lunes, 28 de enero de 2019

CARTA DE ISMAEL DESDE VECINDARIO (Gran Canaria)


TEXTO DE LA CARTA:

Un sueño tengo:

Mi sueño es que nunca nadie se quede sin casa para vivir y que todos los niños del mundo puedan recibir educación.

Para ello, me gustaría, que hubieran más ONG's en aquellos lugares que hay situaciones de extrema pobreza.

Yo conozco a algunos misioneros, como a Manolín y a Estrella, entre otros, que allí donde están ayudan con la educación, la higiene, la sanidad; por eso mi sueño sería que estemos donde estemos, grandes y pequeños, podamos ayudar y colaborar con los que lo necesitan.

Sería justo que todos los niños sean felices y que los mayores nos ayudaran a conseguirlo.

ISMAEL

AGRADECIMIENTO DE ESTRELLA POR LAS AYUDAS PARA EL PROYECTO "CASA DE LA PROVIDENCIA"

Este sueño ya tiene un empuje gracias a vuestra generosa ayuda para ir dando pasos y que se pueda hacer realidad.
Juntos lograremos que este milagro se realice. Dios sonreirá y los sufrimientos de nuestros hermanos se aliviarán. Continuemos a soñar juntos, cuento con todos.
Muchísimas gracias de corazón en nombre de Dios, sus pobres y el mío. Cuenten siempre con mi oración.

Desde el mes de Diciembre 2018

Un amigo (Sta. Cruz de Tenerife) 1000 eur.
Una amiga (Gran Canaria) 1000 eur.
Asociación Enredados de Huelva 200 eur. para medicamentos
José Ruiz Tacoronte 500 eur.
Una amiga Orense 30 eur.
Parroquia Sta. Brígida (Gran Canaria) 615 eur.
Elisardo Codeseda 100 eur
Fátima Moura en una colecta entre amigas 650 eur.
Parroquia S.Sebastián (Agüimes-Gran Canaria) 2000 eur.
Parroquia Sta. Teresa de Jesús de Huelva 3000 eur.
Juan Castellano 3000 eur
Atalaya de Guía (Gran Canaria) 1630 eur.
Parroquia Sta. Isabel de Hungría (Gran Canaria) 200 eur
Anónimo 350 eur
Un amigo Vietnamita 2000 eur
Cáritas Arciprestal de Fuerteventura 500 eur.
Cáritas parroquial Antigua-Betancuria (Fuerteventura) 300 eur.
Parroquia Ntra. Sra. del Rosario (Fuerteventura) 1000 eur.
Lucía Doctoral (Gran Canaria) 50 eur.
Elisabeth González 150 eur.
CEIP Benito Méndez Tarajano 700 eur.
Lucía Palmas de Gran Canaria 50 eur.
Lidia Palmas de Gran Canaria 60 eur.
Fátima Natividad Palmas 50 eur.
Madres Solidarias Gran Canarias 120 eur.
Pepe Ruiz y su esposa Paqui 300 eur.
Una amiga Canaria 1000 eur.
Josefina Gómez 2000 eur.
Juana Dolores Padrón 288 eur.
Mercedes Méndez 50 eur.
Familia y amigos 2500 eur.
Loli 100 eur.
Alberto 200 eur.
Una amiga 50 eur.
Parroquia S.Roque Tinajo 322 eur.
Nerea 200 eur.
Feria de Navidad Vecindario 320 eur.
Parroquia S. Sebastián 3000 eur.
Manuel Correa 1000 eur.
Mercedes Mayor 1000 eur.

domingo, 27 de enero de 2019

27 DE ENERO - DÍA MUNDIAL CONTRA LA LEPRA

Fiesta preparada por "Misión Lepra" con la población de Chiuri el 27-01-2019

 Están celebrando el día Mundial contra la lepra...


ANA MARGARIDA CARVALHO / PEMBA, MOZAMBIQUE
Mozambique, enero 2017. Veo en la puerta de la casa a un hombre de aspecto delgado, sentado en las raíces de un «cajueiro» (árbol del Cajú). Arrastrándose por el suelo y apoyado en una mano, se acercó lentamente a mí, como quien pide autorización para hacerlo. Le pregunté cómo lo podía ayudar. Avergonzado y entre las pocas palabras que sabía decir en portugués, me respondió: «herida». Por la forma descoordinada y sufrida con que se desplazaba, entendí lo que serían «las heridas». Se llamaba Manuel. El hombre que, hasta hace un mes trabajaba en su cercado (huerta), para su propio sustento y el de su familia, se volvió profundamente incapacitado y mutilado por la Lepra; este hombre que no tiene acceso a cuidados de salud; este mismo hombre que vivía ahora aislado en su casa por cargar el desprecio como tantos otros leprosos.
Quien conoció al Sr. Manuel jamás olvidará su imagen: se desplazaba arrastrándose por el suelo, incapaz de caminar por su gran herida en el pie izquierdo. A pesar de su resignación al sufrimiento, levantaba siempre la cara con una tímida sonrisa blanca y simpática diciendo inmediatamente «¡Buenos días!». Condenado a la exclusión social por la familia y la comunidad, se acostumbró a estar sólo en su rincón. Lo acogimos diariamente en nuestra casa por la mañana. Se trataban sus grandes heridas físicas, aunque con muchos condicionamientos y un enorme sentimiento de impotencia. Sentado, se quedaba contemplando la vida de la comunidad deseando un día volver a formar parte de la misma. Poco a poco, fue siendo acogido también por los hombres que guardaban la Misión: lo cargaban a la espalda, como medio de transporte para que pudiesen reducir su sufrimiento. Comenzaba con este gesto, un marco importante de su reinserción en la comunidad. Posteriormente, la ayuda de unas canadienses le devolvió la autonomía para que se desplazase de forma independiente: regresó a la Iglesia, a la vida comunitaria y trabajó en la gestión del pozo comunitario de la Misión. La curación fue, sin duda, interior.
Mozambique, septiembre 2016. Por invitación de Estrella, enfermera misionera en Mozambique, salí para el Distrito de Namuno durante dos semanas, en el interior de la provincia de Cabo Delgado. Un proyecto financiado por la Asociación Portuguesa de Amigos de Raoul Follereau (APARF), recorrimos más de 2000 km por tierras del interior africano al encuentro de tantos «Señores Manueles». Me enfrenté, por primera vez, con un sentimiento de impotencia y revoltura interior que nunca antes había sentido como persona y enfermera. Estuve en alpendres hechos de barro y paredes de caña de bambú, envuelta por una nube de mosquitos y polvo, sin agua corriente ni luz, cuidando de las heridas podridas, con recursos por debajo de lo básico. Sentí con mis manos lo que mis ojos pudieron ver… ¡y vi muchísimos «Señores Manueles» adultos, jóvenes y niños! Estrella recorre (sola y de forma voluntaria) los más de 82.625 km2 de la provincia. Lleva consigo toda su dedicación y amor en la visita a los enfermos en las aldeas más rurales, encontrando posibles nuevos casos, curándoles las heridas exteriores y sobre todo las interiores. Les trae una palabra amiga, una presencia de esperanza de que la Lepra tiene cura y de que no están solos en el sufrimiento. Y es que, más que la mutilación del cuerpo, es necesario curar el estigma, el rechazo y el sentimiento de que sólo les queda sufrir.
Estamos en enero 2019. El próximo día 27 será celebrado en todo el mundo el 66º Día Mundial de los Leprosos. APARF hará una colecta nacional para que se pueda continuar enviando a Estrella, «a las Estrellas, que trabaja(n) en favor de los más pobres y olvidados. Al igual que la Lepra, existen otras «lepras» que cargan consigo tanto sufrimiento y exclusión social, lejos y cerca de nosotros. Hagamos justicia al Sr. Manuel. Todos somos llamados a ser «Estrella». Todos somos llamados a SER ESPERANZA.

(Artículo Publicado en el Suplemento de «Iglesia Viva» del 10 de enero de 2019)




© ANA MARGARIDA CARVALHO | PEMBA, MOÇAMBIQUE
Moçambique, janeiro 2017. Avisto da porta de casa um homem de aspeto emagrecido sentado nas raízes de um cajueiro (árvore de caju). Arrastando-se pelo chão e apoiado numa mão aproximou-se lentamente de mim como quem pedia autorização para o fazer. Perguntei-lhe como o poderia ajudar. Envergonhado e por entre as poucas palavras que sabia dizer em português, respondeu-me “ferida”. Pela forma descoordenada e sofrida com que se deslocava percebi o que seriam ‘as feridas’. Chamava-se Manuel. O homem que até um mês antes trabalhava na sua machamba (campo) para seu único sustento e da sua família, tornara-se profundamente incapacitado e mutilado pela Lepra; este homem que não tinha acesso a cuidados de saúde; este mesmo homem que vivia agora isolado em sua casa por carregar o desprezo como tantos outros leprosos.

Quem conheceu o Sr. Manuel jamais esquecerá a sua imagem: deslocava-se arrastando-se pelo chão, incapaz de caminhar sobre a sua grande ferida no pé esquerdo. Apesar da sua resignação ao sofrimento, levantava sempre a cara com um rasgado sorriso branco e simpático dizendo de imediato “Bom dia!”. Condenado à exclusão social pela família e comunidade acostumou-se a estar só no seu canto. Acolhemo-lo diariamente em nossa casa pela manhã. Tratava das suas extensas feridas físicas, embora com muitas condicionantes e um enorme sentimento de impotência. Sentado, ficava a contemplar a vida da comunidade desejando um dia voltar a fazer parte da mesma. Aos poucos, foi sendo acolhido também pelos homens que guardavam a Missão: carregavam-no às costas, como meio de transporte para que pudessem reduzir o seu sofrimento. Iniciava-se com este gesto um marco importante da sua reinserção na comunidade. Posteriormente, o auxílio de canadianas devolveu-lhe a autonomia para se deslocar de forma independente: voltou à Igreja, à vida comunitária e trabalhou na gestão do poço comunitário da Missão. A cura foi, sem dúvida, interior.

Moçambique, setembro 2016. A convite da Estrella, enfermeira missionária em Moçambique, parti para o Distrito de Namuno por duas semanas, no interior da província de Cabo Delgado. Num projeto patrocinado pela Associação Portuguesa dos Amigos de Raoul Follereau (APARF) percorremos mais de 2000km por terras do interior africano ao encontro de tantos “Srs. Manueis”. Confrontei-me, pela primeira vez, com um sentimento de impotência e revolta interior nunca antes sentido enquanto pessoa e enfermeira. Dei por mim em alpendres feitos de chão argiloso e de paredes de pau de bambu, envolvida por uma nuvem de mosquitos e pó, sem água canalizada nem luz, a cuidar das feridas apodrecidas, com recursos menos do que básicos. Senti com as minhas mãos o que os meus olhos puderam ver... e vi imensos “Srs. Manueis” adultos, jovens e crianças! A Estrella percorre (sozinha e de forma voluntária) mais de 82 625 km² da província. Leva consigo toda a sua dedicação e amor na visita aos doentes nas aldeias mais rurais, sinalizando possíveis novos casos, tratando-lhes as feridas exteriores e sobretudo as interiores. Oferece-lhes uma palavra amiga, uma presença de esperança de que a Lepra tem cura e de que não estão sozinhos no sofrimento. Isto porque mais do que a mutilação do corpo é preciso curar o estigma, a rejeição e o sentimento de que apenas lhes resta sofrer.

Estamos em janeiro 2019. No próximo dia 27 será celebrado em todo mundo o 66º Dia Mundial dos Leprosos. A APARF fará o seu peditório nacional para que possa continuar a enviar a(s) Estrella(s) que consigo trabalha(m) ao encontro dos mais pobres e esquecidos. À semelhança da Lepra, existem outras ‘lepras’ que carregam consigo tanto sofrimento e exclusão social, longe e perto de nós. Façamos justiça ao Sr. Manuel. Somos todos chamados a ser ‘Estrella’. Somos todos chamados a SER ESPERANÇA.

(Artigo publicado no Suplemento Igreja Viva de 10 de Janeiro de 2019)